lunes, 3 de junio de 2013

Recomendación literaria: La llamada de lo salvaje

Para la recomendación de hoy, vuelvo a remitirme a uno de esos clásicos eternos, uno de esos libros que todo lector que se precie debe sostener entre sus manos al menos una vez en la vida. Esta es otra obra que está entre mis favoritas, siendo un libro al que le tengo un cariño especial por la cantidad de emociones que transmite, todo ello a pesar de que el personaje y punto focal de la historia, pese a estar repleto de características antropomórficas, no es humano sino un perro. Hablo por supuesto de La llamada de lo salvaje (The Call of the Wild) de Jack London.

Empezaré por comentar la historia del libro en su nivel más superficial. Se trata de las aventuras del perro Buck, un animal acomodado, acostumbrado a una vida tranquila y sin preocupaciones en California, que de la noche a la mañana es apartado de este ambiente de seguridad y trasladado a las duras regiones del norte durante los años de la fiebre del oro. Allí, en las tierras más salvajes de Canadá, tendrá que adaptarse a su nueva situación como perro de tiro y despertar unos instintos ya olvidados, para poder sobrevivir a las adversas condiciones del helado entorno y a la dura ley del garrote y el colmillo.

En la historia hay diversos temas que se pueden extraer: la adaptación a las situaciones extremas, la lucha por la supervivencia, el alejamiento de la civilización, el amor capaz de sanar las más profundas de las heridas, la fuerza de la voluntad y el orgullo; y por encima de todo la llamada de lo salvaje, del lado más primitivo de nosotros mismos, que en última instancia es una manifestación de nuestro más íntimo y oculto deseo de libertad.

¿Por qué leerlo? La respuesta es simple: el libro tiene una magia difícil de describir que nos transfiere todos esos deseos e instintos del protagonista, haciendo que deseemos experimentar por nosotros mismos esa ruptura con la sociedad y salir hacia tierras salvajes, donde, aunque la vida no es tan sencilla y el peligro está siempre tras cada árbol, podremos volver a estar en sintonía con nuestros ancestros, de una forma mucho más pura y primitiva.

De este modo, así como El señor de las moscas (libro que recomendé en una entrada anterior), lo veía desde una perspectiva social, donde se daban los mecanismos clásicos en la formación de los grupos; en esta ocasión nos encontramos con algo bien distinto. Aunque en la historia vemos la interacción entre los distintos perros, la lucha por el liderazgo, el compañerismo y otras características de tipo gregario; al final, la autentica lucha del personaje no es la de encontrar su lugar en un grupo sino la de encontrarse a sí mismo y reconectar con su lugar en el mundo.

Esperando haber despertado ya vuestro interés por La llamada de lo salvaje, quiero comentar que este libro forma junto con otras obras distintas, una de las razones por las cuales desde hace mucho tiempo he sentido yo también una gran fascinación con esas tierras remotas, que son el norte de Canadá y Alaska. Es fácil imaginarse la belleza de esos parajes apenas pisados por el hombre, donde la naturaleza tiene una vida propia en un mundo que parece que ni siquiera sea el nuestro. Me maravillan esos misteriosos fenómenos que pese a conocer su explicación científica siguen cautivándote como si de magia se tratase. Quisiese contemplar las luces del norte, la llamada aurora boreal, experimentar esas noches interminables y respirar el más puro de los aires. La llamada de lo salvaje es una de las obras que ha despertado siempre ese curioso deseo en mí, haciendo que, al igual que el perro Buck, yo también escuche en ocasiones un extraño canto en la distancia llamándome.

Ahora, saliéndome del ámbito literario, voy a nombrar otras dos obras que también poseen parte de esa misma magia que tiene el libro de Jack London. Una de estas obras es la serie de televisión Doctor en Alaska (Northern Exposure) que, aunque ya finalizada desde hace bastante años, nos proporcionó algunos momentos realmente brillantes, incluyendo en ellos este misticismo y espiritualidad de las tierras del norte.

La otra obra que quiero mencionar se trata de una película bastante reciente: Hacia rutas salvajes (Into the Wild), que guarda algunos parecidos distantes con la historia de Buck. En esta cinta el personaje también rompe con la civilización, con su vida acomodada, y sale al mundo, siguiendo la llamada de lo salvaje, de forma que sus pasos acaban por conducirle también hasta el norte, para vivir en las condiciones más extremas en Alaska.

Para la mayoría de nosotros ese canto distante que nos invita a buscar lo salvaje y a abandonar la civilización es un tono demasiado suave y no lo suficientemente persuasivo como para hacerle caso, y quizás hagamos bien porque las consecuencias para quienes ya dejaron a sus antepasados muy atrás pueden llegar a ser desastrosas. Pero siempre nos quedará soñar y buscar allí, en nuestros sueños, esos recuerdos perdidos de un mundo donde estábamos en armonía con la naturaleza. Aunque, quien sabe, quizás alguno de vosotros sea capaz de romper las cadenas que le atan a este modo de vida civilizado y pueda seguir la llamada de lo salvaje.


En esta ocasión, en contra de lo que suelo hacer, no voy a dejaros con alguna de las portadas que se la puedan haber hecho al libro, sino con una fotografía, una imagen de la aurora boreal. Y un poquito más abajo también encontrareis uno de los temas musicales utilizados en la película Into the Wild.

Imagen por cortesía de  nixxphotography / FreeDigitalPhotos.net


4 comentarios:

  1. Me apunto esta novela como pendiente. Gracias! La peli de Into the wild sí que la he visto y me gustó mucho, aunque no es la típica americana en la que todo acaba bien. Me vi hasta los créditos pensando en lo que acababa de ocurrir. Está basada en una historia real y es una de esas historias que recuerda que hay muchas formas de vivir la vida, no solo la que nos han vendido como correcta.

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  2. Me alegro de que mis recomendaciones sean tenidas en cuenta, más aun cuando hablamos de uno clásico como este. Así que no dudes en recomendar el libro o enviar a la gente aquí para que yo lo haga. Merecerá la pena, es uno de esas historias que no deja indiferente.

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  3. La leí cuando tenía 9 años y me encantó, es una de esas novelas que recuerdas con cariño toda la vida.
    Jack London es un grande :)

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  4. Yo también lo leí por primera vez en una edad temprana y le tengo cariño al libro desde entonces. Gracias por tu comentario y por unirte a mi reducido grupo de seguidores.

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